Empieza por una fricción repetida
El mejor primer caso rara vez es el más futurista. Busca trabajo frecuente, que consume tiempo cualificado, sigue patrones reconocibles y tiene un responsable claro. También debe haber suficientes ejemplos históricos para entender casos normales y excepciones.
Habla con quienes realizan el trabajo. Pregunta dónde esperan, vuelven a introducir datos, buscan respuestas, persiguen aprobaciones o corrigen errores evitables. Estas observaciones valen más que una lista de funciones de IA.
Valora a la vez utilidad, viabilidad y riesgo
Una idea valiosa puede ser un mal piloto si los datos no están disponibles, las API no existen o los errores tendrían consecuencias inaceptables. Evalúa frecuencia, impacto, efecto en clientes, preparación de datos, integración, excepciones y controles.
- Prefiere un flujo limitado con inicio y fin claros
- Usa métricas que ya existan antes del piloto
- Asigna un responsable humano de las excepciones
- Evita acciones irreversibles en la primera versión
Diseña el piloto creíble más pequeño
Un piloto debe demostrar que funciona el sistema operativo, no solo que un modelo produce una respuesta llamativa. Usa entradas reales pero controladas, un grupo pequeño y una comparación explícita con el proceso actual.
Si mejora las métricas sin crear trabajo oculto o riesgo inaceptable, escala por etapas. Si no, detén o rediseña. Un no disciplinado también aporta valor.